Todos nos hemos sentido alguna vez sumergidos en un
auténtico laberinto ante problemas que sentimos que nos superan. Probamos por
aquí, por allá, consultamos a amigos, incluso, ante la desesperación podemos
recurrir a personas a las que nunca hubiésemos pensado hacerlo. Sin embargo,
dentro de nosotros existe un centro que tiene la mejor solución, que incluso es
capaz de dar sentido a lo que nos ocurre y hacernos enriquecer con la
experiencia: es nuestra propia sabiduría. El miedo, la duda, la indecisión y
todos los estados emocionales que los acompañan nos impide ver el camino a esa
sabiduría que nos pertenece por derecho propio.

Para
abrirse paso hacia este tesoro interior podemos emplear una herramienta mental
y emocional: el árbol mágico de los problemas.
Con él nuestra imaginación nos permite elevarnos por encima del
laberinto en el que hemos quedado encerrados y ver la salida, ¿su secreto
…?: simplemente nos conecta con nuestra
propia sabiduría, a la que ningún laberinto se le resiste. Veamos como funciona
el árbol, distinguimos en él tres partes:
- Las ramas, que
representan la complejidad del problema –el laberinto-. El problema se siente
atomizado, fractalizado, como lo están las ramas de cualquier árbol.
- El tronco, que
significa la síntesis esencial del problema: la auténtica comprensión del mismo
en nuestra vida.
- Las raíces, que
se hunden en el terreno mental, creencias, que están alimentando el problema;
si no lo cambiamos se puede volver a reproducir.
Ahora,
querido lector, imagínate que quieres abrazar el árbol, ¿por dónde lo harías?
Si lo intentas por las ramas no podrás abarcarlas a todas y además
probablemente te pincharás – la dramatización del problema-. Por las raíces
simplemente no tienes acceso- el problema en su parte inconsciente- El tronco
es la parte adecuada, no sólo lo puedes abarcar, sino que por él pasa toda la
sabia -la esencia del problema-.
Empecemos
la experiencia: imagínate al árbol en un entorno agradable, tranquilo, armonioso
… toma aire profundamente, siente su pureza y los aromas de las flores y
las plantas medicinales que te rodean. Todo
tu cuerpo es nutrido por este aire y lo sientes por ello
más liviano. Acércate al tronco, siente su
corteza, el aroma que desprende, recuerda que es un árbol mágico, que tiene
frutos para todo tipo de problemas … Ahora, abraza el tronco, sintiendo que lo
abarcas en su totalidad, sin esfuerzo, él siempre se amolda al tamaño de tus
brazos. Tu corazón está casi en contacto con el tronco, puedes sentir sus
latidos proyectados sobre la corteza que está tocando tu pecho. En este momento
ya estás preparado para comunicar tu problema al árbol, hazlo en la forma que
lo sientas apropiado. Deja que el silencio sea el vacío que te permita sentir
la respuesta a tu problema, sin las interferencias habituales …. Poco a poco,
irás teniendo la sensación de que estás recibiendo algo, viene de tu propio
corazón y va penetrando en el tronco, de una forma porosa, sin esfuerzos. El
árbol entero se convierte en una antena emisora que transmite símbolos,
imágenes, sensaciones…
hacia tu mente,
todo es como un cofre que guarda la solución a tu problema y que te es
entregado para que lo abras, lo investigues, lo interpretes … todo un trabajo
apasionante empieza, en las próximas horas o jornadas empezarás a ver tu
problema desde otra perspectiva. ¡Ahh, a veces ves la solución de inmediato,
con el árbol mágico nunca se sabe …! Es importante que lo vivas como un juego,
pues la inocencia de tu niño interior es clave en el proceso.

¿Cómo lo
ves …te atreves a probarlo …? Es fácil, sencillo, no necesitas recurrir a
nadie, ni gastar tu dinero, tan solo has de imaginar … imaginar que eres quien
realmente eres: un ser sabio Para hacer tuya esta poderosa herramienta es necesario que con tu propia
creatividad le vayas dando tu sello personal. Los resultados te pueden
sorprender y … además, hay un premio extra, más allá de haber salido del
laberinto, empezar a confiar en tu propia sabiduría. Ya me contarás …
Desde hace tiempo que me siento identificada con un árbol. Me lo imagino como que las raíces son las que recogen la savia, es el amor, es mi familia, mis orígenes. El tronco soy yo. Y las ramas... Pues no lo tengo muy claro. Si! Ahora lo veo. Las ramas sería la sabiduría, esas acciones que aparecieron desde el verdadero corazón, las poesía de la vida, el fluír, hacerse grande... Poder albergar, convivir con otros animales.
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